Católicas por derecho a engañar
Friday, October 7th, 2005Autor: Mateo Mateo — Sacerdote
El Nuevo Dia, Sábado 15 de octubre de 2005
El cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado de la Santa Sede — ante todos los miembros de las Naciones Unidas- pidió una explicación del término “salud reproductiva”. Todos entendieron que más que una pregunta era una acusación. Las agresivas feministas, autoproclamadas “católicas pro choice”, jamás lo aclararán. En ese enunciado, tan contradictorio, están contenidos en germen toda su filosofía del engaño. Es su especialidad. En el término “salud reproductiva” se incluye la legitimación del sexo sin restricciones, el reclamar el visto bueno de los gobiernos para todos los anticonceptivos y su fabricación, no tanto como medios para mejorar la salud, sino como medios para impedir la concepción o como causas del aborto. Y además es un gran negocio. La expresión “salud reproductiva” lleva en su seno mantener y extender aún más los supuestos derechos a abortar. Se podrá llegar a interrumpir el embarazo ¡qué eufemismo!, hasta el instante mismo de dar a luz, cortándole la cabecita al niño en el momento del parto. No era ningún delito jurídico. El Tribunal Supremo tuvo la precaución de zanjar radicalmente toda la cuestión decidiendo que el niño en el vientre de su madre y hasta que se le corte el cordón umbilical, no es persona jurídica. Punto. El abortista mata a un niño; pero no asesina a ninguna persona jurídica. No hay que< preocuparse. La ley por encima y contra la vida. Cualquier día dirán que el anciano muy anciano, inservible y el enfermo terminal, no son personas jurídicas. Entonces, se acabará el problema de la eutanasia. Ahora uno no es lo que es, sino lo que dicen que es.Por eso hay nominalmente matrimonios homosexuales.
Pero hay algo aún más grave. Para justificar su nombre de católicas y además instruidas, y su derecho a decidir por el aborto, se atreven a citar frases extrapoladas, ultrajadas, de la Biblia, del Derecho Canónico, incluso de los sistemas de ética de la Teología Moral.
Estas señoras, entre los puntos de apoyo para tranquilizar su conciencia, al escoger el aborto, citan un axioma que reza así: “In dubio libertas”. Donde hay duda hay libertad”. Dar por absoluto este axioma y tomarlo en plan fundamentalista, sería de efectos devastadores en la vida moral y social de las personas y de los pueblos.
Ahora entiendo un poco mejor el vehemente deseo de enturbiar la luz e incrementar la duda sobre el embarazo, los anticonceptivos, las relaciones prematrimonialels, y extramatrimoniales, las uniones homosexuales etcétera. Nunca reclamarán de la ciencia y del sentido de la ley natural un poco de luz. No, nada de eso. Viva la duda y que nadie se acerque a la muchacha que ignorante y temblando va a practicarse un aborto. Cualquier cosa menos la luz. Estas señoras “anticatólicas pro choice “viven en la mentira y practican el engaño”. Mi finalidad no es insultarlas, sino sacarles de esos errores que tanto les dañan y tantas lágrimas y sangre inocente están derramando. Con este fin me permito brindarles esta puntadita de luz, para que entiendan un poquito eso de “donde hay duda hay libertad”. Por ejemplo, si está en juego un acusado y, después de un examen concienzudo, el juez duda sobre la culpabilidad de aquel reo, el tribunal no puede en justicia escoger entre meterlo a la cárcel o soltarlo. Para sentenciarlo a cadena perpetua, el juez debe estar totalmente seguro, por encima de toda duda razonable, que el reo es un verdadero criminal. Si usted duda, señora pro choice, que en el vientre de una mujer hay un niño, no puede usted ni nadie lícitamente escoger entre matarlo o dejarlo nacer. Los títulos “derechos reproductivos ” y “católicas pro choice” son una lamentable contradicción en los términos. Sería como constituir una sociedad de adúlteros castos y vírgenes, o una comunidad de diablos cristianos, o una corporación de asesinos profesionales pro vida, o un extraterrestre de Jayuya.
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