Fuente: Boletín Electrónico de Vida Humana Internacional, volumen 01, número 73, viernes 22 de junio de 2007
“Las palabras que les he dicho son espíritu y vida” (Jn 6:63)
El aborto es asesinato. No es un derecho humano. Un embarazo indeseado para una mujer soltera, especialmente como resultado de la violación o del incesto o en una zona de guerra, es una cosa muy difícil, pero con suficiente amor, cuidado y esfuerzo puede convertirse en algo hermoso, no importa las circunstancias. El aborto nunca puede convertirse en algo bueno. El movimiento pro-vida dice, “por qué no amarlos a ambos?”, pero todo el esfuerzo se dirige a ahogar la voz de la razón.
El aborto barre el problema debajo de la alfombra y hace la situación “más fácil” para todos los involucrados excepto la mujer que deberá vivir con las consecuencias y, por supuesto, el niño asesinado. Las organizaciones en pro de los derechos humanos tienen la misión de proporcionar amor, cuidado, y el esfuerzo para lograr los mejores resultados posibles. ¿Para qué existen si no es para lograr la justicia en situaciones terribles? El aborto es una injusticia grotesca.
Es por esto que es tan decepcionante el que Amnistía Internacional haya abandonado al niño no nacido como merecedor de que sus derechos humanos se protejan. Ahora ésta, que era una gran organización en pro de los derechos humanos, ha comprado la mentira de que el derecho de una persona sobre su propio cuerpo derrota los derechos de otra persona – los del niño no nacido – el derecho a la vida. (more…)